Trump firma ley de gastos horas después de amenazar con vetarla por disputa sobre DACA y muro fronterizo

El mandatario culpó a los demócratas de bloquear un arreglo para el programa de "acción diferida" de 2012, que él mismo desmanteló en septiembre de 2017, y envió un mensaje directo a los Dreamers y a la comunidad latina de que su partido no les ha dado la espalda.


      Trump dijo a la comunidad latina de que su partido no les ha dado la espalda.

WASHINGTON- A sólo horas de que el gobierno federal agotara sus fondos, el presidente Donald Trump firmó este viernes una ley de gastos por $1,3 billones pese a su previa amenaza de veto, “descontento” por el bajo nivel de fondos para su prometido muro fronterizo y la exclusión de un arreglo para DACA.
Trump firmó la ley de gastos de 2,232 páginas, que fue aprobada en horas de la madrugada por el Senado y, antes de eso, por la Cámara de Representantes, y que financia las operaciones del gobierno para lo que resta del año fiscal hasta el próximo 30 de septiembre.
Su amenaza de veto en Twitter, cuando ya muchos congresistas habían salido de la ciudad, generó pánico en el Capitolio y entre los asesores la Casa Blanca, mientras los periodistas intentaban explicar la impredecible y caótica situación.
Aunque el jueves sus asesores afirmaron que Trump firmaría la ley pese a no ser “perfecta”,  Trump amenazó con un veto presidencial, que por poco más de cuatro horas puso al gobierno en peligro de un tercer cierre parcial bajo su Administración.
“Hay muchas cosas con las que no estoy contento en este proyecto de ley, hay muchas cosas que no debimos haber puesto en este proyecto de ley, pero en cierto sentido estuvimos obligados a hacerlo si queremos construir nuestro Ejército”, dijo  Trump.
Al final,  explicó,  la firmó por “motivos de seguridad nacional” y porque la urgencia de los fondos militares superó su malestar por el proyecto de ley. La medida dota al Pentágono con $700,000 millones -con un aumento de $66,000 millones respecto a 2017-, en lo que supone el mayor gasto de defensa en la historia reciente del país.
La ley también autoriza $591,000 millones para gastos domésticos no relacionados con defensa, con un aumento de $52,000 millones en comparación con el año fiscal 2017. También incluye un variopinto conjunto de medidas relacionadas con la seguridad escolar, subsidios agrícolas, infraestructura, la lucha contra la epidemia de los opioides, y ayudas para las familias trabajadoras, entre otras.
La ley de gastos fue aprobada esta madrugada en el Senado en una votación de 65-32, poco después de superar el drama generado por el senador republicano por Kentucky, Rand Paul, quien amenazaba con bloquear el voto por su aumento del gasto fiscal. La Cámara de Representantes aprobó la iniciativa el jueves, en una votación de 256 votos a favor y 167 .
El tira y afloja en las negociaciones ya había causado dos cierres del gobierno: el primero durante un fin de semana en enero pasado, cuando los demócratas primero bloquearon los fondos porque no incluía el “Dream Act”, y la segunda vez fue por unas  horas hace seis semanas, cuando Paul objetó el aumento del gasto público.



Trump advirtió de que esta será “la última vez” que firma un proyecto de ley semejante, a la vez que solicitó al Congreso que elimine el reglamento que permite el bloqueo de votos -conocido en inglés como “filibuster”-, y que le dé autoridad para eliminar dentro de las leyes de gastos aquellos “renglones”  con los que no esté de acuerdo, sin alterar la medida entera.
La idea de borrar de un plumazo elementos de un proyecto de ley por desacuerdos políticos es algo que otros presidentes también han tenido sin ningún éxito, porque el Congreso no les ha dado esa autoridad.
Menos dinero para el muro 
En vez de los $25,000 millones que la Casa Blanca pedía para la seguridad fronteriza, la medida le otorga casi $1,600 millones, con un incremento del 10% para la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE), como una “prima inicial” para su prometido muro, cuya construcción comenzará “de inmediato” el lunes próximo, dijo.
“No estoy contento con los $1,600 millones pero sí comienzan (la construcción del) muro”, dijo Trump, acompañado de varios miembros de su Gabinete.
De ese total, sin embargo, la ley autoriza $641 millones para nuevas barreras físicas en 33 millas, y para la reparación o reemplazo de vallas en otras partes de la frontera sur, pero en ningún caso como los prototipos construidos en el área de San Diego (California).
Tanto demócratas como republicanos se atribuyeron victorias pese a las concesiones que hicieron para el acuerdo final,  pero Trump calificó el proceso como “ridículo”,  y criticó que “nadie leyó” el voluminoso documento que llegó a su escritorio.
El mandatario nuevamente culpó a los demócratas de bloquear un arreglo para el programa de “acción diferida” (DACA) de 2012, que él mismo desmanteló en septiembre de 2017, y envió un mensaje directo a los Dreamers y a la comunidad latina de que su partido no les ha dado la espalda.
Los beneficiarios de DACA “han sido tratados extremadamente mal por los demócratas. Nosotros queríamos incluir DACA… pero los demócratas no querían hacerlo”,  afirmó Trump, acusado por los demócratas de ser “deshonesto”, porque él rechazó al menos cuatro medidas bipartidistas para legalizar a los Dreamers.
Azuzado por ultraconservadores en el Congreso y las redes sociales a que vetara la ley, Trump argumentó que los demócratas están utilizando a los Dreamers para beneficio propio y que los republicanos “están mucho más de su lado”.
Los demócratas, por su parte, tenían lista su propia serie de recriminaciones.
Trump se queja constantemente de la politización del asunto de cara a los comicios legislativos de noviembre próximo, pero omite que él exigía,  a cambio de proteger a 1,8 millones de Dreamers, $25,000 millones para la vigilancia fronteriza, el continuo combate a los inmigrantes indocumentados, el endurecimiento del proceso de asilo,  y la reducción de la inmigración legal.
Aunque los Dreamers salieron perdiendo por la exclusión de DACA, los conservadores no lograron eliminar fondos para las “ciudades santuario” ni los demás elementos del plan migratorio de Trump, que ya había sido rechazado por el Senado a principios de mes.  Y México no figura en la financiación del muro.
Dreamers otra vez en limbo
Trump impuso un plazo para el pasado 5 de marzo para que el Congreso encontrara una solución legislativa permanente para DACA, pero sendos dictámenes obligaron al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) a reactivar el programa para la renovación de permisos, hasta que se resuelva el asunto en los tribunales.
Activistas del movimiento de los Dreamers y de la comunidad inmigrante aseguran que eso no los escuda de las acciones policiales de ICE y tampoco elimina la obligación del Congreso de aprobar una solución permanente.
En general, la solución a DACA se dificulta porque,  por un lado, los demócratas no aceptan un “trueque” de los Dreamers por una masiva infusión de dinero para el muro y la seguridad fronteriza, mientras que los ultraconservadores quieren medidas más contundentes contra los indocumentados y la inmigración legal.
En todo caso, si Trump cumplía su amenaza de vetar la ley de gastos, los legisladores tenían suficientes votos para eventualmente anularlo, si bien la demora en el voto hubiese generado un breve cierre del gobierno.
El Congreso inició un receso de dos semanas por Semana Santa y la Pascua Judía, por lo que Trump afrontaba un momento coyuntural antes de viajar a su casa invernal en Florida: provocar él mismo un tercer cierre del gobierno, o emitir una amenaza de veto que al final resultó hueca.
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